PERCUTOR NEUROLÓGICO (TÉCNICA DE AJUSTE VERTEBRAL)
Esta formación en técnicas estructurales y Kinesiología te permite especializarte y profundizar en nuevas técnicas de trabajo.
Es una formación de tres módulos que podrás integrar un trabajo rápido y efecto en el manejo del percutor. Para la resolución de todo tipo de síntomas estructurales.
En este curso integraras test de Kinesiología y Osteopatía.
“Percutor estructural: instrumento y técnica revolucionarios, con la que liberamos toda la estructura: columna vertebral y resto de articulaciones, que se consigue con un impacto indoloro, que sustituye fuerza por velocidad, manteniendo la eficacia, restando riesgo y contemplando toda la estructura”.
El percutor neurológico es una herramienta aplicada en la quiropráctica y que cada vez más osteópatas y quiromasajistas utilizan en sus consultas. Además lo podemos encontrar con otros nombres, como martillo neuropercutor o martillo neurológico (no confundir con el típico martillo para comprobar los reflejos). Se trata de una herramienta muy importante para aquellos que quieran formarse en el campo de la estructura.
Es un aparato que libera un impacto de alta velocidad y de potencia leve, que aplicado en una dirección específica sobre un hueso subluxado (“bloqueado”) ayuda a desbloquearlo. Aunque hablemos de impacto, no es una técnica agresiva para el paciente.
Podemos regular el impacto de 0 a 15 kilos tomando en cuenta la edad del paciente y de su condición física. Normalmente se aplican 3-4 impactos sobre el hueso subluxado para relajar los tejidos y ayudar a corregir la lesión articular. En algunos casos, puede repetirse esta operación varias veces.
Los beneficios de esta técnica son:
Es muy fácil de aprender y de aplicar tomando en cuenta que se sigan las recomendaciones y las condiciones de uso.
Es excelente para trabajar articulaciones “bloqueadas”.
No se necesita fuerza física, por lo que es una técnica perfecta para aquellas personas con poca fuerza física.
Es una técnica muy polivalente, por lo que se puede aplicar tanto en niños pequeños como en ancianos. Incluso podemos aplicarla en algunas personas en las que las técnicas osteopáticas directas (los thrust o “crujidos”) estarían contraindicadas como por ejemplo en personas que padecen osteoporosis o artrosis.